Cómo funciona realmente el entorno: una revisión crítica del libro de vaclav smil

27/02/2002

Vaclav Smil, en su obra Cómo funciona realmente el entorno, explora siete áreas fundamentales que rigen la supervivencia y la prosperidad humana: producción de alimentos, energía, globalización, entre otras. Si bien sus esfuerzos educativos por exponer los cimientos de nuestra economía moderna son encomiables, la visión del futuro de la energía y la revolución de la sostenibilidad que presenta ha sido cuestionada.

Temario

La energía: motor de la civilización y el debate sobre la sostenibilidad

Smil, autodenominado científico, argumenta sobre la centralidad de la energía (basada en combustibles fósiles) para la civilización moderna. Destaca la producción de alimentos, plásticos, acero, amoníaco y cemento como impulsores de la globalización y analiza riesgos como virus, dietas, calentamiento global e inteligencia artificial. El autor utiliza datos para ilustrar la magnitud de nuestras necesidades materiales, contrastándolas con la supuesta desmaterialización de la era de la información. Ejemplos como el consumo de cemento de China o el crecimiento del transporte marítimo y aéreo resaltan la dependencia de los combustibles fósiles.

Sin embargo, se critica la aparente intención de saturar con datos para generar obediencia en lugar de persuasión. Se cuestiona su afirmación sobre el escaso cambio en el uso de combustibles fósiles en Alemania tras décadas de Energiewende, argumentando que se debería considerar la energía útil y no la primaria, donde la eficiencia es baja. Se destaca que en 2021, el 38% de la energía mundial provenía de fuentes limpias y que la energía eólica y solar cubrieron el 10% de las necesidades energéticas mundiales, además de un 30% del crecimiento de la demanda. Se argumenta que la transición energética, aunque no lineal, muestra una tendencia hacia fuentes de energía limpia con costos decrecientes.

La revolución de la sostenibilidad: ¿televisada o ignorada?

Se critica la visión pesimista de Smil sobre las tecnologías de bajas emisiones de carbono, calificando sus comentarios como escepticismo irreflexivo. Se menciona el creciente aumento de las inversiones en tecnología climática, el compromiso de bancos y administradores de activos con la financiación de proyectos verdes, la creciente demanda de productos sostenibles y el desarrollo de acero, hidrógeno y amoníaco verdes como ejemplos de un impulso real hacia la sostenibilidad. Smil ignora o minimiza estos avances, presentando una visión parcial de la situación.

El autor también critica la visión de Smil sobre la adopción de vehículos eléctricos, argumentando que la realidad supera las predicciones pesimistas. Se menciona que las principales empresas automotrices están impulsando la producción de vehículos eléctricos, cuyos incrementos en ventas han ido creciendo rápidamente. Se destaca que las previsiones de la industria energética han subestimado el crecimiento de las energías limpias.

Perspectivas y sesgos: más allá de los datos

Se señala que la visión de Smil sobre la ineficacia de las políticas climáticas internacionales es demasiado pesimista. Se argumenta que las políticas actuales podrían evitar los escenarios más extremos de calentamiento global, aunque se reconoce que la implementación completa de los objetivos es incierta. Se afirma que más del 90% de la economía mundial y el 80% de su población están comprometidos con objetivos de cero emisiones netas.

Se critica la comparación engañosa de Smil entre terrorismo y accidentes de tráfico, destacando la naturaleza diferente de ambos tipos de riesgos. Se recalca que la presentación de datos sin contexto ni explicación adecuada es una muestra de cientificismo, no de ciencia.

Se argumenta que la perspectiva de Smil refleja sus propios valores y sesgos, lo que empaña su objetividad. Se menciona la influencia de sus argumentos en el discurso de empresas energéticas que buscan justificar la lentitud de la transición energética.

Se concluye que el debate se centra en la velocidad del cambio y sus consecuencias, aspectos que Smil minimiza en su obra. Se sugiere que una mirada más amplia y optimista, que considere los avances tecnológicos y las políticas implementadas, ofrece una perspectiva más completa y equilibrada del futuro de la energía y la sostenibilidad.

Tabla comparativa de perspectivas

Aspecto Smil Perspectiva crítica
Transición Energética Lenta e insuficiente Más rápida de lo esperado, con avances tecnológicos y políticas favorables.
Adopción de vehículos eléctricos Lenta y subestimada Crecimiento exponencial y superación de previsiones.
Impacto de las políticas climáticas Ineficaz Positivo en la mitigación del cambio climático, con capacidad de evitar escenarios catastróficos.
Innovación tecnológica Limitada Crecimiento exponencial en inversiones y desarrollo de tecnologías limpias.

Conclusión

Cómo funciona realmente el entornoofrece una valiosa perspectiva sobre el funcionamiento de la economía mundial, pero su visión pesimista sobre el futuro de la energía y la sostenibilidad es cuestionable. Una mirada más completa y actualizada, que considere los avances tecnológicos, las políticas implementadas y el creciente compromiso con la sostenibilidad, es crucial para una comprensión más precisa de los desafíos y oportunidades del futuro.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Cómo funciona realmente el entorno: una revisión crítica del libro de vaclav smil puedes visitar la categoría Libros y Librerías.

Subir