Las pequeñas virtudes: un ensayo de natalia ginzburg sobre la educación

07/04/2011

Natalia Ginzburg, en su ensayo Las Pequeñas Virtudes ( Le piccole virtù), nos ofrece una profunda reflexión sobre la educación, desmontando la idea de inculcar en los hijos las virtudes consideradas menores y abogando por la cultivación de las grandes virtudes. Este breve pero intenso texto, parte de un libro que también incluye apuntes autobiográficos y semblanzas, se distingue por su prosa transparente y perspicacia para captar la esencia de la vida cotidiana.

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El Ideal Educativo de Ginzburg: Grandes Virtudes, no Pequeñas

Ginzburg, escritora prolífica y amiga de grandes intelectuales como Italo Calvino y Pier Paolo Pasolini, se basa en su propia experiencia como madre de cinco hijos para desarrollar su argumento. Desde el inicio, la autora establece una clara distinción: “Por lo que respecta a la educación de los hijos, creo que no hay que enseñarles las pequeñas virtudes, sino las grandes”.

Para Ginzburg, las grandes virtudes son:

  • Generosidad y indiferencia hacia el dinero (en lugar del ahorro)
  • Coraje y desprecio por el peligro (en lugar de la prudencia)
  • Franqueza y amor por la verdad (en lugar de la astucia)
  • Amor al prójimo y abnegación (en lugar de la diplomacia)
  • Deseo de ser y de saber (en lugar del deseo de éxito)

Contrasta estas grandes virtudes con las pequeñas virtudes que, según ella, los padres tienden a priorizar por su comodidad y aparente seguridad material. La autora argumenta que este enfoque, aunque aparentemente protector, puede ser perjudicial para el desarrollo integral del niño.

El Ahorro y el Deseo de Éxito: Dos Pequeñas Virtudes Cuestionadas

Ginzburg dedica una parte significativa de su ensayo a analizar dos pequeñas virtudes específicas: el ahorro y el deseo de éxito. Considera el ahorro como un error, argumentando que los padres, preocupados por el dinero, inculcan el ahorro a sus hijos desde temprana edad, a menudo utilizando la metáfora de la hucha. Esto, según la autora, puede llevar a que los niños prioricen el dinero sobre otras cosas, impidiendo su desarrollo emocional y espiritual. En lugar del ahorro, Ginzburg propone la generosidad y la libertad frente al dinero como valores a cultivar.

Respecto al deseo de éxito, Ginzburg critica la importancia desmedida que los padres dan al rendimiento académico de sus hijos. Considera que esta obsesión por el éxito se basa en el orgullo de los padres y no en el bienestar del niño. La autora argumenta que la presión por el éxito puede crear una barrera de descontento constante entre padres e hijos, perjudicando la relación y el desarrollo personal del niño. Propone que el enfoque debe estar en el esfuerzo y la perseverancia, y no en el resultado final.

El Papel de los Progenitores: Tutorial, no Dueños

Una idea recurrente en Las Pequeñas Virtudes es la de la autonomía de los hijos. Ginzburg subraya que los hijos no pertenecen a los padres, y que estos deben respetar su individualidad y permitirles elegir su propio camino. Los padres actúan como un simple punto de partida, ofreciendo el trampolín, pero no deben controlar el destino de sus hijos. La autora enfatiza la importancia de permitir que los hijos desarrollen su propia vocación, definiéndola como una pasión ardiente y exclusiva, como la única forma de verdadera salud y riqueza. Esta vocación los liberará de la dependencia material, convirtiéndose en su principal motivación.

La Vocación: El Camino hacia la Libertad

Ginzburg se extiende sobre la importancia de la vocación en la vida de las personas. Define la vocación como una pasión ardiente y exclusiva, la conciencia de poder hacer algo mejor que los demás, y amar ese algo por encima de todo. Contrasta la vocación con el dinero, argumentando que solo una verdadera vocación puede liberar al individuo de la dependencia económica y proporcionar una vida plena. La autora sugiere que para fomentar el desarrollo de la vocación en los hijos, los padres deben brindarles espacio, silencio y respeto a su intimidad, sin interferir demasiado en sus vidas.

Ginzburg resume su postura con la siguiente frase: "Debemos ser importantes para nuestros hijos, pero no demasiado". Esta afirmación sintetiza la delicada balanza entre la tutorial parental y el respeto a la autonomía individual del niño. Los padres deben ser una presencia importante en la vida de sus hijos, pero sin ser excesivamente intrusivos o controladores.

Más Allá del Ensayo: Las "Pequeñas Virtudes" en otras Obras

Es importante notar que la obra de Ginzburg no es la única que explora el concepto de las virtudes. El Hermano Juan Bautista Furet, en su libro "Consejos, Instrucciones, Sentencias", describe las "pequeñas virtudes" como un medio para establecer la unión y el orden en las comunidades. Estas virtudes, según Furet, son fundamentales para la convivencia armoniosa y la resolución de conflictos. A diferencia del enfoque de Ginzburg, centrado en la educación de los hijos, Furet se centra en la dinámica de las comunidades y la importancia de la tolerancia y la comprensión mutua.

Mientras que Ginzburg se enfoca en la educación individual, Furet explora la importancia de las pequeñas virtudes en el contexto de una comunidad. En ambos casos, se destaca la importancia de la paciencia, la tolerancia, la comprensión y el respeto en las relaciones humanas.

El Legado de las Pequeñas Virtudes

Las Pequeñas Virtudes de Natalia Ginzburg no es simplemente un ensayo sobre la educación. Es una profunda reflexión sobre la naturaleza humana, la importancia de las relaciones interpersonales y la búsqueda de la plenitud vital. La obra nos invita a cuestionar nuestros propios valores y a priorizar el desarrollo integral de los individuos, tanto en el ámbito familiar como en el social. El mensaje de Ginzburg, a pesar de estar escrito hace décadas, sigue resonando con fuerza en la actualidad, recordándonos la importancia de cultivar las grandes virtudes en lugar de conformarnos con las pequeñas.

Tanto el enfoque de Ginzburg como el de Furet, aunque desde perspectivas diferentes, nos recuerdan la importancia de la humildad, la paciencia y la empatía en nuestras relaciones con los demás. La búsqueda de la armonía y el bienestar común requiere la práctica de estas "pequeñas virtudes", que en última instancia contribuyen a la construcción de una sociedad más justa y humana.

Autor Enfoque Virtudes Destacadas
Natalia Ginzburg Educación infantil Generosidad, coraje, franqueza, amor al prójimo, deseo de ser y saber
Hermano Juan Bautista Furet Dinámica comunitaria Paciencia, tolerancia, comprensión, respeto, condescendencia

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