26/10/1999
El concepto de que el "hombre natural" es enemigo de Dios es un tema central en la teología de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Iglesia SUD), y encuentra resonancia en otras tradiciones religiosas. Este artículo explora este concepto a profundidad, analizando su significado en el Libro de Mormón, su relación con la caída de Adán, y cómo superar la naturaleza humana pecaminosa para acercarnos a Dios.
- El Hombre Natural en el Libro de Mormón: Mosíah 3:19
- Despojarse del Hombre Natural: Un Proceso de Transformación Espiritual
- El Rol de la Expiación de Cristo
- Comparación con otras Perspectivas Teológicas
- El Hombre Natural y el Enemigo de Dios: ¿Qué Significa?
- Cómo Superar el Hombre Natural: Una Tutorial Paso a Paso
El Hombre Natural en el Libro de Mormón: Mosíah 3:19
El pasaje más conocido sobre este tema se encuentra en Mosíah 3:19 del Libro de Mormón: "Porque el hombre natural es enemigo de Dios, y lo ha sido desde la caída de Adán, y lo seguirá siendo hasta que se despoje del hombre natural y se haga santo por medio de la Expiación de Cristo, el Señor, y se convierta en santo, como un niño: sumiso, manso, humilde, paciente, lleno de amor, dispuesto a someterse a todo lo que el Señor juzgue conveniente imponerle, así como un niño se somete a su padre."
Este versículo no describe a la humanidad como inherentemente maligna, sino que destaca la condición pecaminosa en la que nacemos tras la caída de Adán y Eva. Esta condición, el "hombre natural", se caracteriza por la inclinación al egoísmo, a la desobediencia a Dios y a la búsqueda de la satisfacción personal por encima del bienestar espiritual y la voluntad divina. La naturaleza del hombre natural no es innata al alma, sino una consecuencia del estado caído en el que nos encontramos.
Despojarse del Hombre Natural: Un Proceso de Transformación Espiritual
El versículo de Mosíah 3:19 no solo define al hombre natural, sino que también ofrece la solución: despojarse del hombre natural y hacerse santo a través de la Expiación de Jesucristo. Este no es un proceso pasivo, sino una transformación activa que requiere esfuerzo consciente y continuo.
Este proceso implica un cambio de corazón y de mente, un alejamiento del egoísmo y la búsqueda de la satisfacción propia para abrazar la humildad, la mansedumbre y el amor al prójimo. Requiere cultivar virtudes como la paciencia, la obediencia y la disposición a someterse a la voluntad de Dios. Este cambio se logra a través del arrepentimiento, la fe en Jesucristo y la obediencia a los mandamientos.
El Rol de la Expiación de Cristo
La Expiación de Jesucristo es fundamental en este proceso de transformación. La gracia de Dios, ofrecida a través de la Expiación, permite a los individuos cambiar su naturaleza, purificar su corazón y vencer las debilidades inherentes al hombre natural. La Expiación no solo perdona los pecados pasados, sino que también proporciona la fuerza y la ayuda necesarias para superar la naturaleza humana pecaminosa.
La gracia de Dios nos capacita para arrepentirnos, para cambiar nuestros pensamientos, deseos y acciones, y para desarrollar virtudes divinas. Sin la Expiación, despojarse del hombre natural sería una tarea imposible.
Comparación con otras Perspectivas Teológicas
| Concepto | Libro de Mormón | Otras Perspectivas |
|---|---|---|
| Naturaleza Humana | Caída, inclinada al pecado, pero con potencial de cambio | Inherentemente pecaminosa, buena, una mezcla de ambas |
| Solución | Expiación de Cristo, arrepentimiento, cambio de corazón | Varias, incluyendo la gracia divina, el libre albedrío, obras buenas |
| Resultado | Santidad, unión con Dios | Salvación, vida eterna, diferentes grados de santidad |
Si bien la perspectiva del Libro de Mormón sobre el hombre natural coincide con la idea de una naturaleza inclinada al pecado presente en otras religiones, se diferencia en su énfasis en la posibilidad de cambio y transformación a través de la gracia divina y la Expiación de Cristo. Otras religiones pueden ofrecer diferentes soluciones, incluyendo el libre albedrío, las obras buenas o diferentes concepciones de la gracia divina.

El Hombre Natural y el Enemigo de Dios: ¿Qué Significa?
Ser enemigo de Dios no implica necesariamente un odio activo o consciente hacia Dios. Más bien, se refiere a una vida vivida en oposición a la voluntad de Dios, una vida dominada por el egoísmo, la desobediencia y la rebelión contra Sus mandamientos. Es una vida que rechaza la influencia del Espíritu Santo y se aferra a los deseos carnales y las pasiones mundanas.
En este sentido, el hombre natural se convierte en enemigo de Dios no por malicia inherente, sino porque sus deseos y acciones lo alejan de Dios, impidiéndole recibir las bendiciones y la plenitud que Él ofrece. La oposición no es deliberada siempre, pero sí constante en la ausencia de la rectitud.
Cómo Superar el Hombre Natural: Una Tutorial Paso a Paso
- Arrepentimiento: Reconocer nuestros pecados y errores, y expresar sincero pesar por habernos alejado de Dios.
- Fe en Jesucristo: Aceptar a Jesucristo como nuestro Salvador y Redentor, y confiar en Su sacrificio expiatorio para la redención de nuestros pecados.
- Oración Sincera: Buscar diariamente la tutorial del Espíritu Santo a través de la oración humilde y constante.
- Estudio de las Escrituras: Nutrir nuestra fe y comprender mejor la voluntad de Dios a través del estudio diligente de las escrituras.
- Servicio a los Demás: Demostrar nuestro amor por Dios y por nuestro prójimo a través del servicio desinteresado.
- Obediencia a los Mandamientos: Esforzarse por vivir de acuerdo a los principios y mandamientos de Dios.
- Perseverancia: Reconocer que superar el hombre natural es un proceso continuo que requiere perseverancia y dedicación.
El camino para superar el hombre natural y acercarse a Dios es un proceso continuo de aprendizaje, crecimiento espiritual y desarrollo de virtudes divinas. Requiere un compromiso total con el arrepentimiento, la fe y la obediencia. El éxito en esta jornada se ve reflejado en una vida dedicada al servicio, al amor y a la obediencia a la voluntad de Dios.
La frase " el hombre natural es enemigo de Dios " en el contexto del Libro de Mormón no es una condena inamovible, sino una descripción de una condición que puede ser superada a través del arrepentimiento, la fe en Jesucristo y la obediencia a Sus mandamientos. El proceso requiere esfuerzo, pero la promesa de santidad y la unión con Dios es una recompensa eterna.
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