El camino abierto de jesús: un llamado a la cruz y el discipulado

19/07/2018

La Biblia nos exhorta a ser imitadores de Cristo (1 Tesalonicenses 1:6). Dios desea transformarnos a la imagen de su Hijo (Romanos 8:29), a revestirnos del Señor Jesucristo (Romanos 13:14). Pero, ¿qué significa realmente imitar a Jesús ?

Claramente, no podemos imitar todos los aspectos de su vida. Fue un hombre judío, predicador itinerante en la Palestina del siglo I, sin embargo, era el Hijo de Dios, el Salvador del entorno. No podemos replicar los detalles de su humanidad ni su divinidad. Entonces, ¿cuál es el verdadero significado de seguirle?

Jesús mismo respondió: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Marcos 8:34). Seguir a Jesús implica seguir el camino de la cruz. Lucas 14:27 refuerza este concepto: “El que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.”

Este es un llamado a morir. Para algunos, puede implicar la muerte física, la persecución, el martirio. En Occidente, la persecución literal es menos frecuente, pero el llamado a morir a nuestro yo sigue vigente. Incluso hoy, quienes se convierten al cristianismo desde el Islam enfrentan amenazas y sopesan las consecuencias de su fe.

Para todos los cristianos, el llamado a morir a nuestro yo es fundamental. No es un llamado exclusivo para unos pocos, sino el sello distintivo de la vida cristiana. Pablo nos invita a imitar a Dios viviendo en amor, como Cristo nos amó y se entregó por nosotros (Efesios 5:1-2).

En todo el Nuevo Testamento, el patrón se repite: estamos llamados a seguir el camino de la cruz. Esto implica mostrar el mismo amor sacrificial, la misma negación propia, la misma sumisión a Dios, la misma disposición al sufrimiento y el mismo servicio a los demás.

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Las Cinco "S" del Camino de la Cruz

Para comprender mejor este camino, podemos destacar cinco "eses":

  1. Sacrificarse : Renunciar a nuestros deseos egoístas por el bien de los demás.
  2. Someterse : Humildemente someter nuestra voluntad a la de Dios.
  3. Saber negarse a sí mismo : Morir a nuestros deseos egoístas y ambiciones personales.
  4. Servir : Servir a los demás con amor y desprendimiento, imitando el servicio de Jesús.
  5. Sufrir : Aceptar las pruebas y dificultades como oportunidades de crecimiento espiritual y testimonio.

Estas cinco "eses" se entrelazan, representando las actitudes y comportamientos que caracterizan el camino de la cruz. Este es el significado de seguir a Jesús.

El Camino a Jerusalén: Un Paralelismo

En Marcos 8:34-10:45, Jesús vincula el camino a Jerusalén (el camino a la cruz) con el camino del discipulado. Las tres predicciones de Jesús sobre su sufrimiento y muerte (Marcos 9:31; 10:33-34) ilustran este paralelismo. Tomar nuestra cruz se relaciona directamente con la cruz de Cristo.

La Cruz: Reacción al Mensaje de Jesús

¿Qué lugar ocupa la enseñanza de Jesús en este enfoque centrado en la cruz? La cruz representa la reacción del entorno a sus enseñanzas. Si bien la muerte de Jesús culminó el plan divino de salvación (Hechos 4:27-28) y nuestra reconciliación con Dios, también fue una consecuencia de su mensaje contracultural.

Los líderes judíos y las autoridades romanas no mataron a Jesús por el plan de Dios, sino porque su mensaje era antisistema y subversivo. Jesús se identificaba con los profetas que proclamaban un nuevo orden mundial (Marcos 12:1-12; Lucas 11:47-51), advirtiendo a sus seguidores que también serían rechazados por vivir según este nuevo estilo de vida (Mateo 5:11-12).

La cruz muestra que las enseñanzas de Jesús no encajan en un entorno egocéntrico y autosuficiente. Sin embargo, estas enseñanzas sí toman forma en la comunidad que sigue el camino de la cruz.

Consultas Habituales

Pregunta Respuesta
¿Qué significa "tomar la cruz"? Significa negarse a sí mismo, someterse a la voluntad de Dios, servir a los demás y aceptar el sufrimiento como parte del discipulado cristiano.
¿Es el martirio una condición necesaria para seguir a Jesús? No, aunque para algunos puede ser una realidad. Para la mayoría, implica morir a nuestro propio ego y vivir para Dios.
¿Cómo puedo aplicar el camino de la cruz en mi vida diaria? Practicando el amor sacrificial, la humildad, el servicio a los demás y la perseverancia en la fe.

El camino de la cruz no es fácil, pero es el camino que nos lleva a una vida plena en Cristo. Es una invitación a vivir una vida transformada, a ser imitadores de Jesús, y a participar en el reino de Dios que se manifiesta en el amor y el servicio a los demás.

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