19/06/2000
La relación entre cultura y comunicación es un tema complejo y maravilloso que ha sido objeto de estudio por numerosos académicos. Esta relación es intrínseca, inseparable; la cultura se manifiesta y se transmite a través de la comunicación, mientras que la comunicación misma está moldeada e influenciada por la cultura.

- Qué estudia la Comunicación y la Cultura
- La Relación Paradójica entre Cultura y Comunicación
- La Comunicación como Proceso Histórico-Social
- La Relación Cultura-Comunicación en el Contexto Latinoamericano
- Nuevas Tendencias en el Estudio de la Relación Cultura-Comunicación
- Paradigmas de la Comunicación en la Relación Cultura-Comunicación
Qué estudia la Comunicación y la Cultura
La licenciatura en Comunicación y Cultura se enfoca en la exploración de las diversas formas de comunicación y su interconexión con todos los aspectos de la cultura. El programa prepara a los profesionales para producir mensajes (orales, escritos, visuales y audiovisuales) acordes con la realidad, utilizando medios de comunicación como la radio, televisión y el cine.
Algunas de las líneas de trabajo que se exploran en esta disciplina incluyen:
- Comunicación : Modelos sistémicos, política y comunicación.
- Lenguaje : Introducción a la lingüística, análisis de imagen.
- Cultura : Teoría de la cultura, estudios culturales.
- Comunicación Aplicada : Publicidad, nuevas tecnologías.
- Metodología : Métodos para el análisis de contenido, análisis de producción.
- Medios impresos y audiovisuales : Estudio de la producción y consumo de contenido en estos medios.
La Relación Paradójica entre Cultura y Comunicación
Autores como Bustamante (2006) han descrito la relación entre cultura y comunicación como paradójica y a menudo incomprendida. No existe una cultura sin un plan de difusión y una comunicación constante, aunque sea con sectores sociales pequeños. De igual manera, es difícil concebir una comunicación que no transmita valores culturales e identitarios.
Esta relación se ha intensificado en las industrias culturales, donde la difusión de espectáculos, artes plásticas y museos depende en gran medida de los medios de comunicación. Sin embargo, la ambigüedad de este vínculo ha servido como excusa para ignorar las relaciones entre ambos, especialmente cuando intereses políticos o económicos buscan una separación total.
Jesús Martín Barbero (2004) señala que la relación se encuentra atrapada entre una visión contenidista de la cultura y una difusionista de la comunicación como mero instrumento de propagación. La superación del didactismo y el folklorismo en las políticas culturales requiere asumir la heterogeneidad de la producción simbólica y responder a las nuevas demandas culturales.
Desde la perspectiva de la escuela histórico-cultural, la comunicación es fundamental para la construcción de la cultura. Según Vigotsky (1987), las funciones psíquicas superiores son resultado de la asimilación de productos culturales, que se da a través del contacto entre los humanos. La comunicación, entonces, es el espacio donde se genera y se internaliza lo psíquico.
La cultura proporciona un marco de referencia cognoscitivo para comprender el entorno e interactuar con los demás. Es una obra de creación humana que transforma y se agrega a la naturaleza. La comunicación es esencial en la transmisión y adquisición de la cultura, a través de símbolos, medios de difusión y procesos de mediación.
Bauman (2002, citado por Cortés, s.f.) destaca la cultura como un intento audaz de romper con la adaptación y desplegar la creatividad humana. La comunicación, en este sentido, se convierte en la herramienta para construir relaciones solidarias y actuar en común, en libertad.
La Relación Cultura-Comunicación en el Contexto Latinoamericano
La complejidad de la relación cultura y comunicación se manifiesta con particular intensidad en Latinoamérica. La globalización y la exportación de culturas han generado una crisis en los valores identitarios, con la presencia de estrategias comunicacionales basadas en relaciones de poder político y económico.
Néstor García Canclini (1997) en su obra “Culturas Híbridas”, analiza la “historia social y cultural concebida como tráfico de identidades”. Las políticas culturales en Latinoamérica a menudo se ven afectadas por intereses trasnacionales, debilitando la identidad regional. Es fundamental, según García Canclini, una política cultural que permita aprovechar la heterogeneidad de los mensajes disponibles y la convivencia intercultural.
La influencia de las trasnacionales de la comunicación se observa en la disminución de la producción cultural local, la compra de editoriales y estaciones de radio por empresas extranjeras, y el desigual acceso a las tecnologías de la comunicación.
Jesús Martín Barbero (2002) destaca el impacto de la mediatización en la juventud, donde las nuevas tecnologías modifican la socialización y el acceso al saber. La escuela ya no es el único espacio de legitimación del conocimiento, lo cual representa un desafío para el sistema educativo.
Nuevas Tendencias en el Estudio de la Relación Cultura-Comunicación
Las nuevas tendencias en el estudio de la cultura y comunicación buscan superar la visión instrumental de los medios. Se centra en la perspectiva de las prácticas sociales de la comunicación que desbordan los medios y se despliegan en la cotidianidad.

Jesús Martín Barbero y Néstor García Canclini han contribuido significativamente a este campo, introduciendo conceptos como las “mediaciones” y el análisis del consumo cultural. Otros enfoques relevantes incluyen los frentes culturales de Jorge González, la recepción activa de Valerio Fuenzalida, y el modelo de las multimediaciones de la recepción de Guillermo Orozco.
El paradigma de la acción participativa considera la comunicación como un proceso democrático e interactivo, donde la recepción es activa y el diálogo es fundamental. Esto implica una visión de la cultura que reconoce la heterogeneidad y la necesidad de la participación social en la construcción de significados.
Paradigmas de la Comunicación en la Relación Cultura-Comunicación
Las políticas culturales se basan en modelos de comunicación que influyen en la forma en que se transmite y recibe el producto cultural. El paradigma informacional, centrado en la difusión, es insuficiente para comprender la complejidad de la relación. Se requiere un paradigma que considere la apropiación, la experimentación, y la socialización de la experiencia creativa.

El paradigma cultural considera la comunicación como un proceso de reconocimiento mutuo, donde se respeta la diversidad y se promueve el diálogo. La comunicación, en este sentido, no se limita a transmitir información, sino a generar experiencias compartidas que fortalezcan la identidad cultural.

La relación entre cultura y comunicación es dinámica y compleja, moldeada por contextos históricos y sociales específicos. El estudio de esta relación requiere enfoques multidisciplinarios que consideren las prácticas sociales, la heterogeneidad cultural, y la participación activa de los individuos en la construcción de significados.
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