Aminoglucósidos de estos antibióticos

19/02/2016

Los aminoglucósidos son una clase de antibióticos utilizados para combatir infecciones bacterianas graves, particularmente aquellas causadas por bacterias gramnegativas, como Pseudomonas aeruginosa. Su mecanismo de acción se basa en la inhibición de la síntesis proteica bacteriana, impidiendo su crecimiento y multiplicación. Este artículo profundiza en sus aplicaciones, efectos secundarios, y consideraciones importantes para su uso clínico.

Temario

Tipos de Aminoglucósidos

Existen varios aminoglucósidos disponibles, cada uno con sus propias características farmacocinéticas y farmacodinámicas:

  • Amikacina
  • Gentamicina
  • Kanamicina
  • Neomicina
  • Plazomicina
  • Estreptomicina
  • Tobramicina

Cabe destacar que la espectinomicina, aunque químicamente relacionada y con un mecanismo de acción similar, no está disponible en todos los países.

Administración y Absorción

Debido a su pobre absorción oral, los aminoglucósidos se administran generalmente por vía intravenosa (i.v.) o intramuscular (i.m.). La neomicina es una excepción, disponible solo para uso tópico u oral, donde su baja absorción resulta útil para la descontaminación intestinal. Frecuentemente, se combinan con antibióticos de amplio espectro para una mayor eficacia.

Efectos Secundarios: Ototoxicidad y Nefrotoxicidad

Un riesgo importante asociado con el uso de aminoglucósidos es la ototoxicidad y la nefrotoxicidad. Estos efectos adversos pueden ser graves y permanentes, razón por la cual la monitorización cuidadosa de la dosis y la función renal es crucial. En muchos casos, se prefieren antibióticos alternativos si están disponibles.

Ototoxicidad: El Daño Auditivo

La ototoxicidad puede manifestarse como pérdida auditiva, vértigo, o ambos. La severidad depende de factores como la dosis, la duración del tratamiento, la función renal, y la predisposición genética. Algunos aminoglucósidos son más ototóxicos que otros:

  • Estreptomicina : Tiende a afectar más el equilibrio (sistema vestibular) que la audición (cóclea).
  • Neomicina : Considerada el aminoglucósido más cocleotóxico , con mayor riesgo de pérdida auditiva.
  • Kanamicina y Amikacina : Alto potencial cocleotóxico , principalmente afectando la audición.
  • Gentamicina y Tobramicina : Afecta tanto el equilibrio como la audición.

Otros fármacos también pueden contribuir a la ototoxicidad, incluyendo algunos diuréticos, quimioterápicos, y salicilatos a altas dosis. La presencia de mutaciones en el ADN mitocondrial puede aumentar el riesgo.

aminoglucosidos del libro de flores - Cuál es el aminoglucósido más ototóxico

Prevención de la Ototoxicidad

La prevención de la ototoxicidad inducida por aminoglucósidos implica:

aminoglucosidos del libro de flores - Cuándo no usar aminoglucósidos

  • Utilizar la dosis más baja eficaz.
  • Monitorizar las concentraciones séricas (picos y valles).
  • Evaluar la audición antes y durante el tratamiento.
  • Evitar el uso concomitante de otros fármacos ototóxicos.
  • Monitoreo estricto en pacientes con insuficiencia renal.
  • Evitar en pacientes con mutaciones del ADN mitocondrial predisponentes.

Cuándo No Usar Aminoglucósidos

Los aminoglucósidos son activos contra la mayoría de los bacilos gramnegativos aerobios y anaerobios facultativos, pero su eficacia contra bacterias grampositivas y anaerobias es limitada. La resistencia a estos antibióticos es un problema creciente. Su uso como monoterapia es poco frecuente, prefiriéndose combinaciones con otros antibióticos, como los beta-lactámicos o las fluoroquinolonas (dependiendo de la sensibilidad local).

Casos de Uso Específicos

A pesar de sus limitaciones, los aminoglucósidos conservan su utilidad en ciertas infecciones:

  • Endocarditis : Se pueden usar en combinación con otros antibióticos, pero la resistencia de los enterococos a los aminoglucósidos es una preocupación.
  • Tularemia y Peste : La estreptomicina es una opción terapéutica.
  • Tuberculosis : La estreptomicina y la kanamicina pueden ser útiles en casos de tuberculosis multirresistente, en combinación con otros fármacos.

La neomicina, debido a su toxicidad, se reserva para uso tópico en pequeñas cantidades para aplicación oftálmica, ótica, oral y rectal, así como irrigación vesical.

Amikacina: Dosis y Administración

La amikacina es un aminoglucósido ampliamente utilizado. Sus dosis varían según la edad, el peso, el tipo de infección, y la función renal. Es fundamental la monitorización de los niveles plasmáticos para optimizar la eficacia y minimizar la toxicidad. Las dosis únicas diarias pueden ser consideradas en ciertas situaciones, pero requieren un monitoreo cuidadoso.

Tabla Comparativa de Dosis de Amikacina (Información resumida, consultar ficha técnica para detalles):

Grupo de Edad Dosis Vía de Administración
Neonatos Variable según edad gestacional y peso I.V. o I.M.
Niños Variable según peso y severidad de la infección I.V. o I.M.
Adultos Variable según función renal y severidad de la infección I.V. o I.M.

Nota: Esta tabla es una simplificación. La dosificación precisa debe ser determinada por un profesional médico, considerando la situación clínica individual del paciente y los resultados de los análisis de laboratorio.

La administración de amikacina, así como otros aminoglucósidos, debe ser individual y separada de otros fármacos, evitando premezclas.

Conclusión

Los aminoglucósidos son antibióticos potentes con un papel importante en el tratamiento de infecciones bacterianas graves, especialmente aquellas causadas por bacterias gramnegativas. Sin embargo, su potencial de ototoxicidad y nefrotoxicidad requiere un uso cauteloso y una monitorización estricta. La selección del aminoglucósido apropiado, la determinación de la dosis correcta y el monitoreo de los niveles plasmáticos son fundamentales para asegurar la eficacia y minimizar los riesgos asociados con su uso.

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