01/11/2000
El Libro del Buen Amor, obra maestra del Arcipreste de Hita, es una compleja y maravilloso exploración del amor en sus múltiples facetas. Más allá de su aparente desorden, la obra presenta una estructura cuidadosamente elaborada que tutorial al lector a través de un viaje desde el amor carnal hasta la búsqueda de la espiritualidad. Este análisis profundizará en la consecuencia y diversidad que coexisten en esta pieza literaria medieval.

Consecuencia y Diversidad en el Libro del Buen Amor
Gonzalo Sobejano, en su análisis, destaca la coexistencia de consecuencia y diversidad en la obra. La diversidad es evidente: desde disquisiciones sobre la simonía hasta la pasión de Cristo, pasando por un rico elenco de mujeres con distintas personalidades ( la dueña cuerda, la panadera, la beata, Trotaconventos, etc.) y un copioso repertorio de fábulas y refranes. Esta variedad enriquece la obra, reflejando la complejidad de la experiencia humana.
Sin embargo, la consecuencia, la unidad subyacente, ha sido objeto de debate. Sobejano argumenta que la unidad no reside en los detalles, sino en las líneas mayores de la composición. Él propone un esquema de ocho momentos cardinales que articulan la realidad artísticamente asumida por el yo imaginario del protagonista:
- Fracasos amorosos iniciales.
- Increpación al amor y su respuesta en forma de un arte de amar.
- Victoria del buen amor corporal gracias a una medianera.
- Prueba en la sierra, con extravíos amorosos y devociones a Cristo.
- Batalla entre el placer (Carnal) y el deber cristiano (Cuaresma).
- Prevenciones contra el amor y victoria del buen amor espiritual.
- Muerte de la medianera y nuevos fracasos amorosos.
- Conclusión como obra de santidad y juego.
Este esquema, según Sobejano, revela una transición desde la confianza en el amor a la desconfianza, del amor exultante a un amor más reflexivo y espiritual. El buen amor, presente en todos los momentos, experimenta un progreso desde la entrega corporal hasta la sublimación espiritual. El arco narrativo se mueve desde el espacio mundano hacia una atmósfera de contemplación moral, reflejando una evolución espiritual del protagonista.
La Pelea con Don Amor : Un ejemplo de Consecuencia y Diversidad
Sobejano analiza la "Pelea con Don Amor" como un ejemplo paradigmático de la interacción entre consecuencia y diversidad. Esta sección se sitúa entre los fracasos amorosos iniciales y la aventura con doña Endrina. Los fracasos justifican la reprensión del protagonista a Don Amor, a la cual éste responde con una lección sobre el arte de amar.
La invectiva contra Don Amor es rica en diversidad, incluyendo una acusación general de los daños del amor, una descripción detallada de los siete pecados capitales (ejemplificados con fábulas y ejemplos bíblicos y mitológicos) y un repudio final. Sobejano destaca la figura de Don Amor como un "hombre grande, fermoso, mesurado", un maestro que instruye al Arcipreste en el arte del amor, en lugar de un simple niño travieso.
La lección de Don Amor, por su parte, presenta una gran variedad de preceptos y ejemplos, ilustrando la diversidad de estrategias y consideraciones para alcanzar el éxito amoroso. Se destacan consejos sobre la elección de la amada, el uso de la mensajera, la importancia de la generosidad y la cautela ante los excesos. La lección se refuerza con ejemplos como el cuento de los dos perezosos, la historia de Don Pitas Payas, y un discurso sobre la simonía.
A pesar de la diversidad, Sobejano ve una clara consecuencia en la estructura de la "Pelea": la invectiva se sigue de los fracasos, y la lección precede a la aventura con Doña Endrina. La mesura, recomendada por Don Amor, se opone a los excesos de los pecados capitales, ilustrando la tensión entre el buen amor y el amor loco que se resuelve en el final de la obra.

La Lección de Doña Venus y la Aventura con Doña Endrina
La lección de Doña Venus, aunque parece duplicar la de Don Amor, en realidad la complementa, enfatizando la alegría y la osadía como elementos esenciales para el éxito amoroso. Sobejano argumenta que esta diferencia de enfoque no representa una incongruencia, sino una confirmación de la enseñanza anterior, desde una perspectiva diferente. La aventura de Don Melón y Doña Endrina, a pesar de culminar en un ejemplo de amor loco, sirve como ilustración de los peligros del amor desenfrenado y una metáfora del camino del protagonista hacia la búsqueda espiritual.
Trotaconventos : La Alcahueta
Trotaconventos, un personaje clave en el Libro, representa el arquetipo de la alcahueta o celestina. Su papel es crucial en la mediación entre los amantes, aunque sus motivaciones suelen ser egoístas y poco escrupulosas. La figura de Trotaconventos destaca la complejidad moral y la ambigüedad de los personajes en la obra del Arcipreste de Hita.
Conclusión
El Libro del Buen Amor, a pesar de su aparente complejidad y diversidad, presenta una estructura coherente que tutorial al lector a través de un viaje complejo desde el amor carnal hasta la búsqueda espiritual. La obra no es un mero conjunto de relatos inconexos, sino una exploración profunda y reflexiva de la naturaleza del amor, con todas sus contradicciones y complejidades. La figura de Trotaconventos, entre otros personajes, se integra en este complejo entramado moral, contribuyendo a la riqueza y el realismo de la obra.
El análisis de Sobejano es una herramienta útil para comprender la estructura del Libro del Buen Amor. Si bien la diversidad superficial puede desorientar, la obra se rige por un profundo sentido de consecuencia narrativa y teológica que le confieren unidad y profundidad. La obra es un reflejo complejo y maravilloso de la condición humana y de la búsqueda del amor, en sus múltiples manifestaciones.
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